Roberto Velasco A. - Convergencia DF - Coordinador de Política Juvenil
En esta ocasión les platicaré de una problemática que observé personalmente esta semana. No sólo son malas noticias, sino también historias de gente valiente y de lucha que ha decidido hacerles frente.
Hice un breve recorrido por algunas zonas marginadas de la delegación Álvaro Obregón, para conocer un poco de su problemática y observar algo de su forma de vida. Con sorpresa y admiración, digo también, que para inspirarme en su fortaleza y aprender mucho de algunas personas que están trabajando por su comunidad.
En ese recorrido conocí a Araceli, su esposo “El Bombero”, su suegro Don Chuy y su hijo Arath. Viven en una casa muy austera y pequeña, con doce personas más. No hay pintura ni piso, y me relataron la inseguridad que hay en su comunidad. Han sido víctimas de engaño por diferentes políticos e incluso por un farsante padrecito que en nombre de Dios les bajó lana hasta por ir a misa. En la familia de Araceli, incluyendo a Doña Ceci, esposa de Don Chuy, que no estuvo presente, han sido líderes sociales de su comunidad por un largo tiempo. Su última conquista fue evitar que la delegación les quitara unas canchas de fútbol, pero han logrado conseguir vivienda para muchos, alimentos y otras tantas cosas en beneficio de sus vecinos. Estoy seguro que no lo han hecho por ninguna ganancia económica personal o algún beneficio en especie, se puede saber a simple vista con su forma de vida. Lo han hecho por los demás y a pesar de los constantes reveses han continuado su esfuerzo.
Después visité un centro comunitario, donde conocí a Felipe, Jesús y Ricardo, que son instructores de de distintos deportes, pero más que eso, realizan una importante labor para con los jóvenes de su colonia. Ahí enfrentan problemas de pobreza, drogas, alcohol, desempleo, VIH, embarazos a temprana edad y violencia intrafamiliar, entre otros. No me cabe duda que su energía y empeño han sido elementos de apoyo fundamental para el desarrollo de muchos jóvenes que se ven atrapados en la falta de oportunidades.
Lo trascendente es la voluntad de estas personas de ayudar, observar la capacidad de la sociedad civil organizada para resolver los problemas que el gobierno ha desatendido sistemáticamente. Por cierto, tengo ya la cifra oficial de los inscritos en el Programa Primer Empleo hasta la fecha, son 6,187. Por el fracaso de ese tipo de programas gubernamentales, exóticos y verticales, apoyar y reforzar este tipo de acciones de la sociedad civil es responsabilidad de todos; en especial lo es de los partidos políticos, y no sólo eso, sino proyectos productivos, educativos, etc. ¡Ojalá que puedan ayudarnos con sus preocupaciones, ideas y sugerencias!



